Go Fish

Go Fish

lunes, 16 de marzo de 2015

NAVEGAR CON NIÑOS



Dicen las personas aficionadas a la navegación que las sensaciones que se experimentan sobre un barco no se pueden explicar. Navegar se ha convertido para muchos en otro modo de vida.

La navegación por vela aprovecha la potencia del viento para ponerse en movimiento y por tanto empezar a navegar. Para que disfrutes de una experiencia única te ofrecemos algunos sencillos consejos.

La forma más simple de navegar en veleros es colocar la vela atravesada a la embarcación y, obviamente, con el viento soplando de popa, ya que de otro modo será más complicado dirigirla.

Por supuesto antes de echarte a la mar deberás comprobar el tiempo meteorológico, revisar el equipo de seguridad, informar de la ruta y asegurarte de que tienes en vigencia la titulación náutica.


Grecia y Croacia desde el mar

Estos dos países ofrecen interesantes e impresionantes rutas turísticas a través del mar. En Grecia, por ejemplo, se puede visitar la paradisíaca isla de Mykonos o la Santorini, un pequeño archipiélago volcánico donde se dice que se pueden disfrutar de las mejores puestas de sol de todo el mundo, ¿qué mejor que hacerlo en un barco en mitad del mar?

Resultado de imagen para isla mykonos en greciaResultado de imagen para isla mykonos en grecia



En Croacia, por su parte, se pueden disfrutar de las Islas Dálmatas de una manera única y original sintiendo la brisa marina acariciando la cara.

Resultado de imagen para isla dalmata en croacia









Quien no ha pescado una barracuda?



Por: Rolando Cardoba

Quizás por ser de apariencia tan agresiva, depredador por excelencia con grandes colmillos y de aspecto muy sigiloso, la pesca de la barracuda es como la iniciación para los que comienzan en la pesca de orilla. La captura de mojarras, cojinudas, sargos, jureles pequeños o los lady fish que merodean las cercanías de las playas nunca resultan capturas tan heroicas como la de la primera barracuda, y si es grande mejor. Como me decía siempre un amigo: pescar tu primera barracuda es “como el bautizo del pescador” de orilla.

Por su notable presencia en muchos escenarios es una especie abundante y extendida a todo lo largo de las costas, donde los ejemplares mayores casi siempre merodean solos en busca de lo primero que aparezca. Pueden llegar a medir sobre 1.80 metros, aunque hay reportes de casi 2,5 mts de largo. Su naturaleza es muy difícil de predecir porque a pesar de ser una de las especies que más abunda, también se mueve mucho buscando condiciones de agua y temperaturas que le sean afines.

La fuerza de sus mandíbulas junto con sus afilados dientes logran partir –literalmente- por la mitad, buenos ejemplares de otras especies. Ataca de muchas formas aunque lo usual es que permanezca inmóvil cerca de su presa, esperando el momento del ataque para abalanzarse como un rayo y verla alejarse segundos después, con parte de su víctima entre sus colmillos.

La forma alargada de su cuerpo y el diseño cónico de su cabeza dotan a esta especie de una forma aerodinámica y estilizada que le permite alcanzar muy altas velocidades en fracciones de segundos por lo que muchas veces hasta resulta difícil observar con detalle el ataque de este depredador, que por lo general son muy efectivos desde cualquier posición.

En aguas abiertas y en épocas de reproducción nadan en cardúmenes de cientos de ejemplares que son capturadas con redes que van cerrando, hasta subirlas a bordo. He amanecido en una playa del sureste y me ha tocado ver un triciclo repleto de barracudas, todas del mismo tamaño y apiladas como barras de pan, que evidentemente alguna embarcación pudo capturar antes de comenzar la mañana, cuando más frecuente resulta encontrarlas al igual que en las últimas horas de la tarde o durante la noche.

Según la teoría, fuera de estos horarios se desplazan a aguas profundas dependiendo de mareas y las temperaturas del agua, pero la práctica dicta que pueden capturarse a cualquier hora desde la orilla o troleando, pues igual hemos disfrutado de buenas capturas en aguas profundas lo mismo en la mañana, al mediodía que en la tarde, lo mismo con carnada, señuelos a media agua que con señuelos de superfice, lo que asegura que hablamos de un comportamiento bastante impredecible.

Los esteros, que resultan como la guardería del mar se tornan vulnerables también para la barracuda pequeña que puede ser atacada por grandes ejemplares de su misma especie o del pargo adulto y que curiosamente en lo que ambos crecen se invierten los términos. Son el pargo, la cubera y el robalo, además de los peces pasto como la sardina, los principales manjares de la barracuda adulta cuando se acerca a las bocanas y esteros. Más de una vez hemos visto cadáveres de hermosos robalos flotando con muestras evidentes de una buena dentellada de barracuda en la zona del abdomen, donde casi siempre son atacados. Después de su ataque rara vez regresa a seguir comiendo, la mayoría de las veces troza un mordisco (llevándose su bocado como nos ha tocado ver), y se aleja en lo que trata de tragarlo por completo.

El equipo, los señuelos.

La mayoría de las capturas en la orilla se pueden realizar con equipo acostumbrado a usar para bocanas y esteros, o sea cañas de entre 6 y 7 piés y líneas de entre 8 y 15 libras y aunque se aconseja siempre que se suponga su presencia el uso de niquelina o leader metálico, les confieso que pocas veces lo incluyo en mis arreglos, prefiero arriesgarme a perder el señuelo a reducir al número de ataques, que de hecho lo siento inferior cuando uso niquelina a cuando uso leader de mono o fluoro; y que recuerde, no llegan a cinco los cortes que he tenido por los dientes de la barracuda, que ni vale la pena tener en cuenta contra el número de capturas obtenidas tanto troleando en esteros y bocanas como de orilla, sin usar niquelina.

Por estar en aguas profundas y movidas, más la velocidad del troleo, los ataques de la barracuda en el mar abierto suelen ser mucho más violentos y explosivos. Más por temor a wahoos y sierras es cuando coloco un leader de niquelina de unas 60-80 lbs. por 30-40 cm. de largo, pues aunque los dientes de las barracudas suelen impresionar más, los de los wahoos y sierras son más pequeños y están colocados en mucho mejor disposición para propiciar cortes en objetos pequeños como pudiera ser un leader de mono o fluoro del libraje que sean.

No creo poder cotejar una lista de los mejores señuelos para la barracuda, pues se pueden ir sobre cualquier “algo” que les llame la atención... cuando quieren comer. Me han resultado muy buenos los de color amarillo, azul y blanco o de brillo (por los destellos) sin ninguna preferencia específica; pues lo mismo atacan minnows a media agua, que rattling, que jig bucktails o plumillas, cucharas, que plásticos, que popper… con saltos fuera del agua que resultan espectaculares, donde las he visto salir tirando dentelladas al señuelo en el aire. 

Es un depredador como pocos, que amén de los grandes escualos está en la cima de la pirámide alimenticia por su voracidad sin un patrón establecido en sus ataques. Parte del espectáculo es que pueden ofrecer unas persecuciones impresionantes sobre todo cuando se decide por algún popper de buen tamaño llegando muchas veces hasta casi los piés del pescador, o cuando le dejamos caer el señuelo muy cerca, atrapándolo casi en el mismo momento que el señuelo toca el espejo de agua.

De igual manera podemos ubicarlas y si no quiere comer no vale la pena intentarlo. Es ese momento que se queda estática, mirándonos, moviendo sus aletas suavemente hasta que decide retirarse; y cuando ello sucede, lo que me ha resultado es cambiar de lugar y dejar “enfriar el punto” para regresar más tarde.

Tampoco es una especie que se limita por el tamaño de los señuelos. Son capaces de atacar de forma violenta las moscas de los pescadores de fly, sobre todo cuando les dejan caer el artificial dentro o muy cerca de su zona de ataque, como también hemos sido testigos de ataques de barracuditas muy pequeñas a grandes señuelos que pueden ser superiores a su tamaño.

Otro espectáculo es verlas -como también hemos disfrutado- realizando persecuciones al señuelo desde lejos y al distinguir la sombra del pescador o la embarcación se frenan o dejan de perseguir el señuelo o una vez atrapado puede tratar de escupirlo, lográndolo muchas veces.

La pesca submarina de la barracuda.

La mayoría de los pescadores submarinos actúan con recelo cuando se acerca una baracuda grande, aunque -según dicen, es una de las especies favoritas en esta modalidad cuando se encuentra a tiro. Afirman que son muy curiosas y a veces suelen nadar junto al pescador durante mucho tiempo. Eso sí, todos coinciden que cuando deciden irse tras ellas deben procurar hacer tiros muy certeros a puntos vitales, pues cuando son arponeadas con heridas leves, muchas veces se han volteado y atacado al pescador de manera muy violenta, sobre todo en brazos y piernas.

Siempre se ha dicho que los ataques a los submarinistas pueden provocarse por el brillo de algunas partes metálicas en sus equipos como pueden ser las hebillas de sus correas, o algún metal que destelle por la luz, sin embargo, se asegura por varios testimonios que dichos ataques en la mayoría de los casos se suceden por sostener alguna presa herida, mayormente en los momentos en que el pescador está tratando de colgar de su boya alguna captura anterior.

Hace muchos años por la década de los setenta, me tocó en Cuba acompañar a un pescador italiano y excelente fotógrafo, representante de la marca Mares en la Isla, Paolo Milenassi. Era fanático de las postas de barracuda. Siempre las pedía fritas sin ningún condimento para comérselas con un aderezo (una especie de salsa verde) que traía consigo en los viajes que hacía a la Isla. Casi siempre mientras se sumergía, yo me lanzaba al agua para sostenerme de la cadena del ancla, con visor y esnorquel desde la superficie, para verlo fotografiar desde arriba. Cuando veía algún pez grande, subía, me entregaba la cámara (una Nikonos con dos lámparas a los lados como brazos muy grandes) y con un fusil pequeño de aire comprimido que siempre dejaba a bordo, bajaba a arponear lo que minutos después se convertía en la comida del día.

Recuerdo una vez que subió, me entregó la cámara y pidió otro fusil más grande de ligas que había a bordo, antes de hundirse y al ver mi cara me dijo –es barracuda y grande… y se sumergió. Lo vi descender y detenerse a cargar el fusil y con éste por delante, sacó el cuchillo que tenía en la pierna y se descolgó suavemente hacia el fondo donde yo trataba de ubicar la barracuda sin poderla distinguir. De momento se detuvo y dejó caer el cuchillo que se fue al fondo dando giros, y en lo que yo miraba el cuchillo descender vi como un “tubo” inmenso, como si fuera parte del fondo se abalanzaba sobre el cuchillo y en ese momento ví salir la varilla y muchas burbujas después de un sonido seco. Minutos después subía Paolo con la barracuda ¡¡inmensa!! atravesada por la cabeza.

Me dijo ya a bordo que así intentaba capturarlas cuando era posible sobre todo cuando eran ejemplares grandes: llamando su atención con los destellos del cuchillo mientras éste se hunde girando en círculos para poder acercarse desde arriba sin ser visto y arponear con seguridad, pues a pesar de llevar muchos años de oficio y haber buceado en todo el mundo: les tenía mucho respeto... incluso más que al tiburón. Me comentó que existen en casi todas las aguas cálidas de Europa central, que son muy similares a las del Caribe solo variando en algo el tamaño y los colores que suelen ser a veces más amarillentas.

Me platicaba también Paolo que las barracudas solitarias -según él, son las que más peligro representan, cuando ubican la presa muchas veces rondan en círculos como buscando desde dónde atacar. Si la presa es mayor que ella, suele producir un sonido seco, como un chasquido producido por sus dientes que se piensa es su forma de pedir ayuda y cuando decide el ataque las rayas verticales que presenta al costado del cuerpo se tornan más anchas y más oscuras delatando sus intenciones. Sin duda hablamos de un depredador incansable, muy oportunista y voraz que no da tregua en sus batallas; de ahí el respeto que infunde incluso encima de la embarcación donde la prudencia impone no descuidarse hasta cerciorarse de su muerte, pues no han sido pocas las heridas causadas por sus mordidas en los minutos siguientes de haberla llevado a bordo.

La pesca de la barracuda es como de los primeros retos que enfrenta el pescador de agua salada. Como si el Dios de las aguas nos brindara la primera oportunidad para consagrarnos, de convertirnos en verdaderos devotos del mar, y del maravilloso mundo de la pesca.

Fuente: Revista Troleo

domingo, 15 de marzo de 2015

Drop Back



Por: Marko Alcaraz Ley

Los grandes depredadores marinos de aguas abiertas poseen hábitos de caza variados según su especie y también según sean las presas de las que se alimentan y las condiciones del medio; al mismo tiempo, sus instintos les dictan como atrapar, matar, y por último tragar su alimento para sentir saciada su acción depredadora y todo esto en movimiento.

Un pez vela por ejemplo, tiene variadas “técnicas” de ataque y formas de tragar su alimento y las aplica según sea el tipo de presa y las condiciones del medio circundante. Los peces vela poseen efectivas armas como son sus picos, su vista, su velocidad, sus colas, sus velas, su línea lateral y sus grandes hocicos. Sus picos los utilizan para alcanzar a presas más ágiles que ellos, golpeándolas para quebrarlas, poder atraparlas con sus fauces para terminar de matarlas o simplemente succionarlas gracias al efecto de sifón de sus opérculos branquiales.

Comprender el porqué de sus picos y cómo los utilizan es fácil si antes intentas atrapar una gallina con tus manos ¿alguna vez lo has intentado? ... no es nada fácil, ¿pero qué tal si alguien te facilita un bate de beisbol?

Sabemos que son depredadores muy eficientes, pero lo que cazan y tragan son presas vivas y esas presas vivas actúan distinto que nuestras carnadas una vez que han sido alcanzadas por ellos.

Muchos nos enfocamos en lograr que nuestros señuelos y carnadas vivas o muertas actúen lo más “natural” posible durante la acción de pesca, pero ¿también nos preocupamos porque éstas actúen de forma “natural” en los momentos posteriores al pique? … es justamente en este punto en donde aplicamos las maniobras de enganche necesarias para lograr que nuestra carnada actúe lo más parecido a cómo reaccionaría una presa similar en el estado natural y así, facilitarle al depredador la consumación de su ataque y logre por fin tragar nuestra carnada y poder reacionar clavando nuestro anzuelo.

En castellano estas maniobras de enganche las conocemos como “dar línea”, “dar de comer”, “dar arreada”, etc. según la región, pero por razones de estandarización utilizaremos el término en Inglés conocido como “Drop back”.

La mecánica del drop back

Podemos describir la maniobra de drop back como la acción de permitir que el pez cobre cierta cantidad de línea entre el momento en el que atrapa la carnada y el momento en el que clavamos el anzuelo. Para entender la razón de ser de esta maniobra, primero tenemos que visualizar lo que sucede bajo el agua y al otro extremo de nuestra línea.

En el caso de una carnada muerta ofrecida al troleo del pez vela, el pez primero la golpeará para alcanzarla en el caso de que troleemos a velocidades relativamente altas para las carnadas (más de 7 nudos) pero en el caso de trolear a menor velocidad, ellos simplemente las inhalan y atrapan con sus fauces, apretándolas, obedeciendo a su instinto de matarlas para poder acomodarlas con la cabeza por delante y tragarlas.

En nuestro extremo de la línea, nosotros debemos estar muy atentos para reaccionar inmediatamente si observamos a un vela en la estela o intentando alcanzar nuestra carnada, para tomar la caña en nuestras manos, bajar el freno a “free spool” pero deteniendo la bobina con nuestro dedo pulgar y manteniendo la punta de la caña bien en alto para mantener óptima la acción de la carnada.

En el momento en el que el vela golpee la carnada, bajaremos la punta de la caña de forma brusca para que el arco que forma la línea al ser bajada permita que la carnada se detenga por breves segundos, eso asemejaría a un pececillo golpeado y justamente es lo que el pez vela espera para atraparlo; nosotros mantendremos la punta de la caña apuntando al pez vela (esto es importante para eliminar al máximo la fricción de las guías sobre la línea y poder sentir mejor lo que el pez vela hace) y esperaremos unos segundos a que el bote tense la línea, y si el pez vela atrapó nuestra carnada, sentiremos el peso en nuestro pulgar, aflojamos la presión de él en la bobina permitiendo que la línea salga, es importante ceder esta línea para que el pez vela cotinúe con su rutina depredadora que en ese momento es apretar la carnada y acomodarla para tragarla; la cantidad de línea a ceder es justamente el ajo de esta sopa y la medida “correcta” puede variar enormemente entre pescador y pescador. En mi opinión la cantidad de línea a soltar dependerá de varios factores, entre ellos el tamaño de la carnada pues a carnadas mayores, mayor línea tendremos que dar; también el tipo de carnada y por supuesto la especie que ha picado.

Algunos pescadores traducen la cantidad de línea a tiempo y este tiempo contado en segundos. Con este parámetro y una velocidad de troleo de 5-6 nudos podemos redondear a que un vela que ataca a una carnada del tipo de una lisa de a cuarta o a un ballyhoo de tamaño similar, requerirá de “algunos” 4-6 segundos. A carnadas mayores, mayor tiempo y viceversa. Carnadas suaves como pancitas de barriletes armadas o filetes de calamares o calamares enteros, el drop back deberá ser muy corto a lo más algunos 3 segundos. Algo mejor que contar los segundos de un drop back es “sentir” la línea, percibiendo a través de ella los sutiles signos de lo que pasa del otro lado y traducirlos en nuestra mente a acciones y reacciones.

Cuando le soltemos línea, nuestro pulgar deberá tan solo rozar la bobina, para impedir que se sobre acelere y resulte nuestro carrete con la línea convertida en un nido de pájaros o “back slash”.

También podemos utilizar los dedos índice y cordial tocando la bobina por la parte superior en los carretes abiertos. Cuando un pez vela atrapa nuestra carnada, sentimos su peso y le comenzamos a soltar línea, sentiremos que ésta sale a una gran velocidad del carrete, pero a la velocidad que sentimos le debemos restar mentalmente la velocidad que lleva el bote para así “sentir” la verdadera reacción del pez. Para lograr percibir esto es necesario realizar ejercicios lanzando por la borda una carnada, y simular nuestro drop back, una y otra vez, de esta forma podrás sentir cuál es la reacción de la fuerza del agua solamente sobre tu pulgar y conocer la diferencia cuando tengas a un pez del otro lado.

Es muy importante mencionar que la línea debe salir de nuestro carrete con la mínima resistencia, incluso es muy conveniente retirar la chicharra para lograr un free spool completo; si por temor al back slash mantenemos demasiada resistencia, el animal la sentirá y tal vez lo perciba como que la presa que atrapó sigue viva e intenta escapar de sus fauces, por lo que no la soltará para tragarla y eventualmente cuando lo haga, esa resistencia hará que la carnada se escape en el justo momento en el que el pez disminuya su presión.

Si has realizado el drop back de forma correcta, a través de la línea podrás percibir cuando el pez se queda quieto ya que sientes su peso, pero la velocidad de salida de la línea es solo la de la lancha mientras él está acomodando y tragando la carnada, e inmediatamente después sentirás cómo la línea se acelera pues ya la ha tragado y ha iniciado su nado de nuevo, y ese es el justo momento que esperamos para clavar el anzuelo.

También la velocidad de troleo al momento del pique puede definir si otorgaremos un drop back largo o corto, a menor velocidad más control y sensibilidad tendremos, a mayor velocidad el animal forma más senos en la línea que también causan arrastre lo que dificulta nuestra maniobra.

Armados y anzuelos

Una exitosa maniobra de drop back inicia con un anzuelo y un armado adecuados; la posición del anzuelo dentro de la carnada no solo debe pensarse para lograr una bonita acción atrayente, también debemos prepararlo para que a la hora de la verdad, ese anzuelo quede correctamente ofrecido permitiendo que “trabaje” a la hora del enganche, comenzando por un tamaño equilibrado al volumen de la carnada así como el posicionamiento de su punta; si lo ponemos muy pequeño o con la punta escondida, a la hora del enganche tendremos mucha carne y poco acero dentro del hocico del pez; si lo ponemos muy grande o expuesto, además de entorpecer la acción atrayente, dificultará que el pez trague la carnada, pudiendo hasta ser causa de que se pique o lastime y suelte la carnada antes de nuestra oportunidad de clavarlo.

Los modelos de anzuelo también dictan la técnica de drop back a aplicar y podemos clasificarlos básicamente en anzuelos “J” y anzuelos “G” o circulares. Con ambos anzuelos la maniobra de drop back es similar, pero no la forma de enganchar. Con los anzuelos “J” subiremos el freno a strike al tiempo que damos algunas vueltas de manivela para ayudar a tensar más rápidamente la línea y alzando la caña se resiste fuertemente para afirmar y clavar los anzuelos con la ayuda de la fuerza del bote, el levantar la caña y aplicar los conocidos “varazos” ya es de cada quien y en lo personal no los creo necesarios. Con los anzuelos “G” o circulares por el contrario, no es necesario, incluso es contraproducente el aplicar los varazos; lo más eficiente es simplemente mantener la caña abajo, subir a strike y resistir, la fuerza del bote y el anzuelo harán el resto. En cualquiera de los casos durante la acción de troleo, el freno del carrete debe mantenerse muy flojo para permitir que el animal al picar, tome línea sin mayor esfuerzo; y todo lo demás viene después. El leader juega también un papel muy importante, mientras más limpio y delgado (relativamente) más certeros serán los strikes, mientras más raspado tengamos los leaderes, más strikes adelantados tendremos.

Drop back con carnada viva

En mi opinión, el drop back a otorgar en el caso de una carnada viva debe ser levemente más corto que en el caso de una carnada muerta del mismo tipo y tamaño. Tal vez sea porque la misma vitalidad y naturalidad de la carnada viva excitan al animal en su acción depredadora o tal vez sea por el posicionamiento del anzuelo que permite que las primeras sean tragadas más fácilmente.

En los armados típicos de una carnada viva, el anzuelo va colocado sobre la cabeza y con una gasa o liga de manera que al ser tragado con la cabeza primero, el anzuelo se “dobla” a un costado de la cabeza al entrar al mismo tiempo su punta apunta hacia el lado contrario; al final el anzuelo termina en la parte más profunda del gaznate.

En una carnada muerta por el contrario, el armado típico presenta el anzuelo introducido en el medio del cuerpo de la carnada o un poco más atrás, apuntando hacia adelante, de manera que al ser tragado, tenderá a atorarse y técnicamente el pez batallará más para poder tragarla.

A lo largo del tiempo uno se topa con animales que se tragan hasta una ballena sin hacer gestos como otros que parecen comer con cubiertos, son estos últimos los que nos hacen pensar y ser mejores.

Entre pláticas de pescadores al final del día a veces se escucha y comenta “están comiendo muy rápido” o “andan muy remilgosos”. Sinceramente yo no conozco la respuesta a esta variación del comportamiento de un mismo animal a una misma carnada, quizás sea por lo que anden comiendo en el momento o tal vez sea la luna. Cuando el pescador llega al límite de su entendimiento siempre le echa la culpa a la suerte, o la luna.

Troleando carnadas vivas, algunos pescadores más avispados aplican un truco que en algunos torneos ha sido tema de controversia y eso es el sostener la línea de pesca con las manos a manera de un broche o clip humano, pero yo creo que va mas allá, porque el truco competo es sostener la línea entre las manos, pero dejar correr en la estela una cantidad de línea proporcional a la otorgada en un drop back, que en el caso de barrilete vivo del tamaño de una lobina trofeo y a velocidad lenta sería alrededor de 10-12 metros, de manera que esa línea va de su mano a la estela del bote formando un seno y vuelta a la caña, que descansa en su tintero.

Cuando el depredador se acerca, el pescador siente el nerviosismo de la desafortunada carnada a través de la línea, incluso la puede sacudir levemente para azuzar, y perfectamente siente cuanto el pez la toma y con toda delicadeza deja correr la línea entre sus manos, al tiempo que da la alarma mientras el pescador se arma con la caña esperando que la línea tense como el capitán detrás de su timón listo para responder en consecuencia.

Drop back con lures

Esta maniobra no es exclusiva de la pesca con carnada, también existen variaciones de ella para hacer más eficiente el clavado de los anzuelos cuando usamos señuelos artificiales. Una imagen de lo más común es ver a un pez vela en la estela, “cacheteando” a un lure, lo sigue y golpea repetidas veces pero no se decide a morderlo… lo que supongo sucede es que el vela hace lo que siempre ha hecho, golpear a una presa veloz para herirla y poder atraparla con sus fauces, pero si ese pececillo no se muere… termina por perder el interés y se va.

En este caso, tomaremos la caña y la alzaremos alto y su punta bien en vertical, y cuando el pez vela aparezca de nuevo, bajaremos la punta de la caña de forma brusca de manera que su arco forme un seno que inmovilice por algunos segundos a nuestro lure, de forma similar a como antes describí con las carnadas, y manteniendo la caña abajo esperaremos a que el bote tense la línea y si sentimos el peso, clavamos los anzuelos. En el caso de los marlín rayados podemos incluso otorgar algunos 3-4 segundos de drop back antes de “anzuelear” para permitir que el marlin nade y “se acomode” de manera que al momento del” anzueleo” ya vaya nadando alejándose del bote, eso hará más eficiente la acción de los anzuelos que si aplicamos la presión cuando nada aún hacia la lancha pues en esos casos es cuando sacan la cabeza sacudiéndose los anzuelos.

Variaciones del drop back por especie

Si no podemos suponer que todos los peces de una misma especie se comportan igual, mucho menos lo harán entre especies.

Muchos pescadores que se inician en este tipo de pesca esperan descubrir trucos o fórmulas mágicas para encontrar la verdad, cosa más difícil en este asunto en donde una habilidad manual se enfrenta a una caterva de depredadores impredecibles, sin embargo intentaré resumir y digerir el problema para nuestros amigos lectores que así lo han solicitado.

Otros peces como las sierras y los petos al atacar suelen trozar la carnada pues su comportamiento en la naturaleza es atacar en grupo los bancos de peces, despedazando a éstos en frenesí, para posteriormente regresar y tragar con calma los despojos; para ellos prepararemos armados con anzuelos triples en la parte posterior para lograr enganches al “vuelo”, o sea un drop back prácticamente inexistente. En el caso de fondeo con carnadas vivas y buscando meros el drop back también será muy corto o inexistente pues estos engullen por succión.

Conclusiones.

El drop back más que solo una maniobra, es un conjunto de habilidades que solo puede perfeccionarse con la práctica, ve y practica, pero en tus aciertos y errores aplica solo una corrección a la vez para que puedas identificar cual fue el fallo.

En la pesca con carnadas, el drop back es la piedra angular del sistema, todo se decide en una buena maniobra… y se disfruta, pues es sumamente emocionante el sentir al animal en la línea y totalmente adictivo el momento exacto en el que subimos el freno para lanzar al aire la apuesta de tener un gran pez firmemente enganchado en el otro extremo de la línea o solo una carnada mordida. La belleza y sentido de esta pesca en toda su expresión.

Fuente: Revista Troleo

sábado, 14 de marzo de 2015

El 1-2-3 del catch & release



Por: Angel Luis Requejo

Durante la última década poco a poco ha ido cambiando la mentalidad de la mayoría de los pescadores deportivos, lo que antes considerábamos como una excelente pesca o marea (donde siempre terminábamos regalando el pescado a familiares y vecinos), ahora se está llegando a considerar como un insulto al medio ambiente y a nuestro deporte favorito: la pesca deportiva.

La pesca de captura y libera o el “Catch & Release” (C&R), es una práctica que sin lugar a duda es el camino a seguir. Para que la pesca deportiva se considere sustentable es indispensable mantener y restablecer a niveles óptimos las comunidades de las especies a ser capturadas. Esto significa, mantener la integridad del ecosistema considerando todos los aspectos biológicos, tecnológicos, socioeconómicos, ambientales y comerciales. Esto se logra cumpliendo todas las leyes y normas nacionales e incluso algunas internacionales en caso de especies migratorias. Pero la triste verdad es que poco a poco se han ido acabando estos invaluables recursos.

El problema es muy complicado pero por algún lugar tenemos que empezar, y qué mejor que liberando especies que no se consideran buenas para comer o especímenes muy chicos que todavía no alcanzan la madurez sexual, por ende, todavía no han tenido oportunidad de reproducirse.

La pregunta que la mayoría de los pescadores se hace cuando liberan un pez es: ¿vivirá?... la finalidad de este artículo es el ilustrar al lector de una manera rápida y práctica, sin entrar en detalles científicos, sobre las formas correctas de la manipulación de los peces para disminuir la mortalidad de los mismos una vez que han sido liberados.

Para fines prácticos he resumido este proceso en tres pasos:

1 Pegando el pez a la embarcación

Una vez que el pez toma el cebo o señuelo, es muy importante que el pescador decida si lo va a liberar o no (esto aplica sobre todo en especies como el sábalo, el gallo o el pez vela, cuya carne no es considerada de buena calidad), para tratar de estresar al pez lo menos posible durante la pelea y cuando sea arrimado a la lancha, esté completamente exhausto disminuyendo las probabilidades de que viva después de liberado. Esto se puede lograr no utilizando equipos ligeros y hacer la pelea lo más corta posible para evitar el desgaste innecesario del pez.

Los signos de estrés en los peces son muy evidentes, en la mayoría de las especies se ve una alteración de colores e incremento de mucosa en la piel. La manera más efectiva de tranquilizarlos es cubrirles los ojos con un trapo húmedo. La acidosis (el pH de la sangre baja drásticamente durante períodos de hiperactividad), es la consecuencia más importante producida por el estrés. Al bajar el pH la sangre se vuelve más ácida, proceso que sucede en cuestión de minutos y es muy importante regresarlo al agua lo antes posible.

Una vez que logramos dominar nuestra captura lo más recomendable SIEMPRE SERÁ quitarle el anzuelo EN EL AGUA y él mismo se irá nadando, minimizando lesiones al ejemplar y también evitando accidentes potenciales al pescador y/o tripulación. Ese es un excelente momento para una foto como la ilustrada.

En caso de ser necesario embarcar al pez, lo mejor es una red o salabardo para no utilizar ganchos que desgarren la piel y órganos del ejemplar al ser liberado. Otra opción para subirlo a la lancha es tomarlo firmemente del pedúnculo caudal o la cola.

No es recomendable subir las capturas con unas pinzas especiales por la boca ya que podríamos romper o desencajar la mandíbula y aunque veamos que el pez se va nadando seguramente no se podrá alimentar, sin mencionar que sostener el pez en vertical puede causar graves lesiones a órganos internos. 

En especímenes de mayor tamaño la mejor opción es deslizar una gasa por el pedúnculo caudal, de esta forma se neutraliza el sistema locomotor más importante del pez, subiéndolo a bordo sin dañarlo y con menos esfuerzo. Estas gasas se pueden hacer con una simple cuerda o comprarlas ya hechas se llaman “tailer” fabricado por AFTCO y cuesta alrededor de 100 USD.

2 Quitando el anzuelo

Para quitar el anzuelo a nuestra captura es muy conveniente contar con el equipo adecuado para evitar accidentes. Por desgracia he visto cómo un amigo quedó anzuelado cuando un dorado sacudió la cabeza fuertemente y el anzuelo voló hasta su pierna.

Hay una gran variedad de pinzas, alicates y herramientas disponibles para “desanzuelar” en diversas tiendas de pesca y/o ferreterías. Estos pueden ser de aluminio, acero inoxidable y un sinfín de aleaciones. De preferencia deben de ser delgadas y de punta alargada para poder introducirlas en la boca del pescado cuando sea necesario sin causar más daño de lo que el anzuelo ya ha hecho.

Las agarraderas deben de estar forradas de algún material que sea antiderrapante para poderlas sujetar firmemente y no se resbalen.

“Por experiencia recomiendo dar un jalón firme y seco para quitar el anzuelo ya que esto provoca menos desgarres a los tejidos de la boca que si lo hicieran lentamente”.

Lo más conveniente de acuerdo a la IGFA es usar anzuelos “japoneses” o “garra de águila” biodegradables como se ha escrito en muchas publicaciones, para evitar daños a órganos internos.

En caso que quisiéramos sacarnos una foto con nuestra captura es muy importante saber sostener o sujetar al ejemplar para evitar dañar los órganos vitales, sobre todo con peces de buen tamaño ya que están acostumbrados a un medio ingrávido. Al sacarlos del agua de repente, todos los órganos les pesan y esto puede causar hemorragias internas.

Lo correcto es sujetarlo con firmeza usando guantes de goma o en su defecto un trapo húmedo, teniendo cuidado en no meter los dedos en la apertura branquial. Con una mano sujetarlo firmemente del pedúnculo caudal o la base de la cola y con la otra sostenerlo por debajo de la mandíbula o debajo del área de la aleta pélvica, teniendo especial cuidado con depredadores dentados como las barracudas, petos y wahoos entre otros.

Es muy importante tener mucho cuidado al manipular al pez y no introducir los dedos por ningún motivo en la apertura branquial como ya comentamos. Es por esto que quiero dejar muy claro la función de las branquias ya que la mayoría de los pescadores no tiene idea de lo delicadas que son.

Las branquias son el órgano respiratorio de los peces, a través de ellas realizan el intercambio de oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) entre el medio interno y el ambiente. Si las branquias son dañadas esto limita exponencialmente la capacidad de recuperación, igualmente aumenta el tiempo en que el ejemplar se pudiese recuperar haciéndolo presa fácil de cualquier depredador.

Si la captura no la podemos sostener con las manos la mejor opción es abrazarlos y evitar tallar o sobar al pez. La mayoría de los peces están cubiertos por una capa mucosa que los protege contra la penetración de hongos, agentes patógenos, bacterias y parásitos. Esta capa protectora es sumamente importante porque también protege a la piel de la abrasión producida por condiciones inadecuadas del agua, tales como salinidad, pH, temperatura y materiales disueltos en ella.

Como dato curioso, mucha gente pregunta cuánto tiempo aguanta un pez fuera del agua sin tener algún daño y muchos expertos opinan medio en broma y medio en serio, que al momento de sacar un pez fuera del agua, el pescador aguante la respiración al mismo tiempo, cuando ya no pueda más, ése será el momento de regresar el pez al agua sin daño alguno.

3 A la hora de soltarlo

Después de haber embarcado, quitar el anzuelo y sacar las fotografías pertinentes de nuestra captura, que lo ideal sería solo una o dos fotos para no perder tiempo vital, estamos listos para liberarla. No debemos dejar ir al pez inmediatamente, hay que oxigenar y estimular al ejemplar para que se pueda recuperar y alejarse nadando por sí mismo.

Esto se realiza sujetándolo una vez más por el pedúnculo caudal y dándole movimiento hacia adelante y hacia atrás en forma tranquila y pausada.

Muchas veces a la hora de estimular al pez es normal que le den espasmos, parecería que ya se recuperó, pero no debemos soltarlo hasta que empiece a recuperar el ritmo con la cola, poco a poco va a ir aumentando el ritmo hasta que se vaya solo nadando.

La liberación de especies más grandes, como sábalos, túnidos y picudos es el mismo concepto pero de diferente forma. Por su mayor tamaño para poderlos oxigenar y estimular es necesario utilizar nuestra embarcación, agarrándolos de la mandíbula superior, en el caso de sábalos, o del pico en el caso de los picudos, poniendo el motor de la embarcación en avante (sin acelerar) permitiendo que el agua entre lentamente por la boca y pase a través de las agallas, simulando la forma natural de nadar del pez.

Mientras más grande sea el pez mayor tiempo se deberá de invertir en revivir al animal (oxigenándolo para aumentar sus posibilidades de supervivencia) o igual se puede cortar el leader lo más corto posible de la boca del animal dejando que el anzuelo se degrade y desintegre.

Es una sensación muy singular la que siente el pescador al liberar un ejemplar que dió una gran pelea, mucho mayor que la sensación que se tiene después de haberlo subido a bordo y sacarnos una foto con él colgado en el muelle.

Más allá de todo reglamento, de toda ley y de toda ética, sabemos que liberar un pez es una decisión personal que mucha gente no comparte, yo lo veo como un concepto filosófico, que dignifica, porque no hay nada más noble que respetar la vida y más si se trata de la vida de un buen adversario.

viernes, 13 de marzo de 2015

Atarraya

Sustantivo femenino. Es un vocablo que se refiere como una especie de red que posee en forma redonda que se emplea para atrapar a los peces que se lanza a fuerza del brazo en las riveras y lugares de poca profundidad llamado también esparavel.

Este vocabulario es de procedencia árabe bajo denominación “attarráha” que quiere decir arrojar.

atarraya

jueves, 12 de marzo de 2015

Teoria de los señuelos


Resultado de imagen para Teoria de los señuelos

Los señuelos tienen una composición estructural que corresponde a presentar estímulos cuyo fin es incitar o despertar algunos de los sentidos de los peces que están asociados al acto de la alimentación, esto es morder y tragar. Cuando se habla de sentidos de los peces corresponderán principalmente a tres sentidos:

La vista en este aspecto el pez podrá determinar variables tales como la forma, la dimensión, el color y el movimiento ya sea a nivel oscilatorio horizontal, vertical y de desplazamiento sobre una zona dada.

 El oído y la línea lateral que es el sentido del tacto del pez (ambos sentidos asociados) le permitirá al pez detectar variables tales como: vibración en el agua que determina la presencia del señuelo y el sonido que producen muchos señuelos ya sea por sus componentes internos,

el roce de los anzuelos al cuerpo del señuelo y el rompimiento sónico del señuelo en su desplazamiento por el agua y cuando choca contra algún tronco, estructura o planta acuática.

 Sin embargo debe analizarse con detalle que existen diversos lugares de vida en donde se encuentran los peces por ejemplo el color de sus aguas, la conformación del fondo y además las diversas especies existentes y sus presas respectivas, en esta condición siempre se

Presentarán aspectos variables que implican un estudio específico por parte del pescador de cuales son los señuelos y colores que son aptos para su pesca.

 Los peces poseen un cerebro muy primitivo y este asocia comportamientos específicos y variables físicas del señuelo para determinar si lo que se presenta ante sí es sujeto de comer.

 En esto si se mueve y parece comida será comida para el pez. Hago un paréntesis en esto para recordar al pescador que por más que un señuelo sea bueno si la presentación es inadecuada en otras palabras la forma de trabajo o en el lugar incorrecto posiblemente no se obtengan resultados en la pesca. Es por ello que múltiples veces escucho la queja de los pescadores en el sentido que los señuelos no son productivos o son solo para pescar pescadores.

 Es mi convencimiento profesional que los fabricantes definitivamente ponen su mejor esfuerzo en desarrollar múltiples señuelos que funcionen pero he aquí un detalle para todos nosotros:

 Debemos observar que muchos señuelos son desarrollados para especies en particular por ejemplo la lobina y para zonas geográficas particulares, es por ello que cuando se prueban en otras condiciones puede ser que en apariencia pierden su efectividad.

 Pero el punto principal es que para la especie que buscamos ya hay señuelos que se adaptan o que si están diseñados para los peces que buscamos. El criterio a seguir por el pescador es que cada especie ya tiene en su zona de pesca, dígase, laguna, estado, costa o aguas abiertas, señuelos que han demostrado que funcionan en la práctica constante. El preguntar que es lo que sirve iniciará la caja de pesca de una manera correcta.

El pescador nuevo trata de abarcar demasiado y en realidad debe concentrarse por lo básico por los señuelos que han demostrado que funcionan para la especie o especies que busca. Mi recomendación puntual es primero se debe aprender a poner el señuelo efectivo recomendado en el agua y trabajarlo con maestría, antes de iniciarse en el vasto mundo de los artificiales infinitos y de las pruebas de señuelos novedosos.

 La caja de muchos pescadores está llena de excelentes señuelos pero que no le sirven porque son para aplicaciones especiales en condiciones especiales y para ciertas especies.

 Recordemos además que la pesca muchas veces presentará condiciones adversas ya sea por el clima, condición sol lunar, mareas, por la poca cantidad de peces que hay en una zona o también o porque los peces a veces están muy llenos por haber comido en exceso.

 El pescador debe ser paciente y profesional para adaptarse a momentos de gran pesca y otros momentos de pesca regular o mala. Dice un amigo mío que por eso este deporte de la pesca se llama pescar y no agarrar.

 Fuente: pescavenezuela.com

miércoles, 11 de marzo de 2015

Especies en nuestras costas

Sábalo o Tarpon

El Sábalo se encuentra principalmente en aguas bajas y turbias del litoral barloventeño así como en las costas occidentales desde el Palito hasta Adicora y en el Lago de Maracaibo, también los grandes ejemplares de esta especie se encuentran en mar abierto durante su proceso de migración.

Sus picadas son más abundantes en el periodo de lluvias, su alimento natural y preferido son las lisas o patarucas las cuales debemos obtener si queremos tener éxito para la pesca del Sábalo.

Entre las muestras artificiales más utilizadas para la captura de esta especie están las cucharas o conchas así como las plumas de color oscuro y rapalas del tipo Magnum o Floating de color Silver o Gold.

El tamaño promedio de los adultos se encuentra entre los 25 a 70 kilogramos. La principal dificultad para su pesca es el correcto enganche del anzuelo ya que su boca es sumamente dura y es común perder el pez durante los primeros segundos de pelea, para su buen enganche es necesario tan rápido como el pez pique efectuar al menos 3 jalones con la caña paralela al agua y con poco ángulo para fijar bien el anzuelo a la boca del pez.

Son característicos los grandes saltos que da este pez fuera del agua para tratar de librarse del anzuelo cosa que generalmente logra ya que de unos 10 strikes solo en uno o dos se termina con la captura del pez.


Jurel

El Jurel es una especie ampliamente difundida por todas las costas venezolanas, son más abundantes en la época migratoria que coinciden con las lluvias en nuestro país.

Es un pez de fácil captura pero que ofrece una resistencia considerable además se deberá perseguir el cardumen en forma rápida ya que se mueven a mucha velocidad y hay que estar pendientes del sitio donde aboyan, una vez localizado el cardumen es posible capturar varios ejemplares de una vez.

Su tamaño promedio varia entre los 7 a 12 kilos pero se pueden encontrar ejemplares como los pescados por nosotros de unos 20 Kg. en las costas de Falcón frente a boca de Aroa.

Para su pesca se puede utilizar una amplia gama de muestras desde las cucharas que son las mas utilizadas por los pescadores locales como las plumas, calamaritos o rapalas de tonos claros y brillantes.



Bonito

Otra especie muy abundante y difundida en nuestras costas, se encuentra en las zonas costeras de agua clara así como en alta mar. Pez también de captura relativamente fácil, es usado principalmente como carnada para la pesca de especies de mayor tamaño ya que es uno de los alimentos favoritos del peto, picua, carite y pez vela.

El tamaño de los ejemplares es generalmente pequeño de entre 500 gramos a 1,5 kilogramos pero hemos conseguidos ejemplares de hasta 10 kilogramos rondando el Farallon Centinela y en la parte exterior del bajo de cayo norte en Morrocoy, los ejemplares de este tamaño son verdaderamente fuertes y rápidos llegándose a confundir su picada con sus primos los atunes.

Para su pesca lo mas empleado son los calamaritos y plumas montadas en serie, las cuales generalmente van colocadas detrás de un teasers en forma de pajarito para así atraer mayor atención.





Picua o Barracuda

Especie habitante de las costas con bajos coralinos o de piedra como los existentes en Morrocoy. También se pueden conseguir grandes cardúmenes de ejemplares jóvenes en el Farallón Centinela, así como ejemplares de gran tamaño en los alrededores de Cabo Codera.

Su captura se realiza con cucharas o rapalas de tamaño mediano así como también con carnadas naturales como el Balao o bonito. Su tamaño varia mucho dependiendo de la carnada que estamos usando generalmente los grandes ejemplares obtenidos de unos 15 a 20 Kg prefieren los bonitos bien armados y preferiblemente vivos.

Existe un pariente la picua de tamaño mucho menor denominado Zorra o Paito que se consiguen en aguas no tan claras costeras como es el caso de Higuerote o frente a Boca de Aroa en el estado Falcón donde en determinadas fechas su pesca es muy abundante.


Dorado

Sin duda uno de los peces más hermosos de nuestras costas por su color dentro del agua que es de un azul verdoso tornasol en el dorso y dorado su vientre, color que pierde rápidamente una vez embarcado.

Suele encontrase en aguas azules de mar abierto, abundantes al norte del Farallón Centinela así como al norte también de Bajo Grande en Morrocoy dependiendo de la época del año, aunque los ejemplares de mayor tamaño que hemos capturados de unos 25 Kg se ubican frente a las costas del Distrito Federal cercano al placer de la Guaira.

Su captura se realiza con balaos o con rabadas de Bonito, aunque también suelen capturarse con plumas o rapalas de color intenso. Su strike es todo un espectáculo por lo grandes saltos que da el pez fuera del agua como también por la resistencia que ofrecen los ejemplares de mediano y gran tamaño, generalmente la pesca de ejemplares pequeños es también muy divertida ya que se pueden obtener varios ejemplares al localizar un cardumen manteniendo siempre un pez en el agua para así llamar la atención del resto del cardumen.



Carite

Pez también abundante en nuestras costas sobre todo en las Orientales donde se consiguen grandes cardumes de ejemplares de tamaño pequeño y mediano que los pescadores locales pescan a la viva.

De este pez existen varias especies entre las que se encuentra la Sierrita o Carite Pintado de 2 a 5 Kg aproximadamente, que acostumbra montarse en los bajos rocosos o coralinos de aguas claras y es pescado deportivamente con plumas o rapalas de tamaño pequeño y mediano.

Otra especie y la mas codiciada deportivamente es el Carite Rey, pez que puede llegar fácilmente a los 25 Kg de peso y es un autentico trofeo de pesca deportiva, por su suspicacia es una presa un tanto difícil de capturar, delicado para tomar la carnada y en la forma como se deberá trabajar ya que sus mandíbulas son relativamente débiles a la presión que ejerce el anzuelo y se desgarra fácilmente.

Se le suele capturar con balaos, aunque prefiere los bonitos frescos o vivos mucho mejor, y es un espectáculo a la hora de tomar la carnada viva ya que es capaz de brincar mas de 8 metros por encima del agua y caer prácticamente en el mismo sitio.

Con muestras artificiales es posible capturarlo mediante plumas de gran tamaño y colores vivos así como con rapalas del modelo Magnum preferiblemente de colores como el Silver Mackerel o Silver.

Hemos capturado ejemplares de gran tamaño merodeando los cayos exteriores del parque Nacional Morrocoy, así como en los bajos existentes en la parte norte de la Isla de la Tortuga.




Peto o Sierra Canalera

(Wahoo).

El Peto es generalmente otro trofeo muy preciado de los pescadores deportivos, en nuestro país su cantidad aumenta durante su migración anual que va desde finales de Noviembre a mediados de Abril. Este pez de aguas azules y profundas se consiguen a principios de Enero rondando el Farallón Centinela, también en el placer de la Guaira y en los cayos de Morrocoy donde hemos capturados ejemplares de hasta 30 Kg. de peso a finales de Marzo.

Es un pez de complicada captura ya que su strike hace honor a su nombre en Ingles refiriéndose a la veloz carrera que da el pez al sentirse capturado, seguida de cual generalmente da un giro de 180 grados para devolverse a toda velocidad en dirección a la embarcación, por lo que se deberá ser muy rápido cobrando la línea para no dejarla en banda y dar la posibilidad al pez de huir.

Para su captura se emplea grandes lures como la Ilander de Iland Lures o la Wahoo Wasters de Seven Strand, así como también las rapalas de tamaño Magnun y de colores vivos como la Red Head o Dolphin, esta ultima un nuevo color que esta dando muy buen resultado con distintas especies de pico.




Fuente: Pescavenezuela.com