Go Fish

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jueves, 9 de abril de 2015

Aprendiendo a pescar azules. PRIMERA PARTE


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Por: Marko Alcaraz

Marlin Azul. Sus hábitos, morfología y fuerza explosiva lo hacen inalcanzable para muchos, el placer de pocos y la pasión de todos los pescadores de aguas azules. 
Para algunos, la captura de un azul, fue un afortunado accidente que difícilmente se repetirá en la vida, sin embargo, para otros pocos privilegiados, su pesca es algo cotidiano ¿cómo lo hacen? La respuesta es compleja en modo pero simple en fondo: Sé más analítico y autocrítico, lleva registro (aunque sea mental) de tus aciertos, errores y la frecuencia de ellos, aprende a direccionar tus esfuerzos en base a resultados comparables provenientes de situaciones similares. Sigue estos sencillos consejos y muy pronto pasarás a ser parte del 10% de los pescadores que pescan el 90% de los azules. 

La pesca ex profeso del marlin azul no es cosa de novatos, partamos del hecho de que dispones de los medios para llevar a cabo su pesca: Recursos económicos, tiempo, equipos y bote adecuados además de buenos compañeros de pesca con ideas afines (muy importante). También suponemos que ya dispones de cierta experiencia tanto en el mar como en la pesca de pelágicos. Ya has capturado con tus propios medios manuales e inteligencia algún número de velas, dorados, atunes y tal vez también algún azul. Antes de continuar, un consejo; aceptemos el hecho de que ésta es una pesca que lleva intrínseco un riesgo elevado; por más segura que la queramos hacer, seguirá siendo peligrosa, entonces no le busquemos ruido al chicharrón. 

Podemos entender a la pesca del azul como una cadena de acciones relacionadas entre sí pero con sus problemas, retos y soluciones muy independientes. A modo de clasificar estas acciones es más fácil verlas como niveles: 

1.- Encontrarlo

2.- Hacerlo morder

3.- Resistirle la carrera

4.- Pelearlo 

5.- Cobrarlo 

Si dejamos la buena fortuna a un lado, podemos entender que no pasas al siguiente nivel si no hasta que has logrado superar consistentemente el actual. Insisto en la palabra consistentemente. Para poder saber si solo fue un evento fortuito o un evento repetido y repetible, debes llevar un registro completo y preciso de tus afanes y resultados. 

Yo siempre he creído que el pez que te enseña es el que se va y el pez que te engaña es el pez que se queda. Si no eres capaz de entender esto, podrías repetir continuamente algo inadecuado creyéndolo adecuado por el recuerdo de que UNA vez resultó. El refrán “Una es ninguna”, aplica. 

Para llevar ese registro podemos aplicar el siguiente método, refinado por el sistema de pesca Pakula.  
Por ejemplo: Si un día en particular lograste ver en tu estela un azul, pero no mordió, entonces el registro de tu día fue: 1-0-0-0-0 porque lograste estar en una zona propicia, encontraste y lograste atraer a un azul, pero no lograste hacerlo morder, por lo tanto no lo enganchaste, ni peleaste ni cobraste. 

Un día un poco más exitoso sería: 3-3-2-2-1 esto significa que encontraste y atrajiste a tu estela a tres azules, lograste que picaran

los tres, pero a solo dos les resististe la carrera, peleaste exitosamente a esos dos, pero durante la maniobra de cobro perdiste a uno, por lo que de tres azules, solo cobraste uno. 

Mejor que cualquier amuleto son las estadísticas. Si a lo largo del año, llevas un registro de los resultados de tus afanes, podrás direccionar mejor tus esfuerzos, evitando descomponer cosas que ya estaban bien. También esto ayuda a identificar los eventos fortuitos tan engañosos. Y lo mejor de todo, te ayuda a utilizar mejor la información de otros, pues aprendes en cabeza ajena, pero sabes en que parte de tu propio sistema aplicar esa experiencia sin descomponer otras cosas. 

Nivel 1. Cazar al marlin azul. (1-0-0-0-0) 

En este punto agruparemos todos los esfuerzos estratégicos, logísticos, de información, estadísticos, oceanográficos y meteorológicos para lograr estar en el lugar correcto en el momento correcto. 

Primeramente el tema de la embarcación, su capacidad como herramienta y su autonomía, que nos permita salir y de forma segura llevar a cabo nuestra búsqueda, el compartir información fidedigna con otros pescadores como puntos calientes, horarios, corrientes y cortes de temperatura aparte de contratar un buen servicio de reportes oceanográficos como terrafin.com y saber interpretarlo, pero sobre todo, consultar nuestras anotaciones y aplicar la experiencia; en pocas palabras este nivel no es pesca, es caza. 

Saber interpretar los signos que la naturaleza nos muestra, como cardúmenes de peces pasto, rutas de pájaros, pajaradas, fragatas o tijeretas, ballenas, corrientes y hasta olores (un olor fuerte a pescado puede ser el aliento de una ballena, pero también el aceite de pescado que sube a la superficie después de un frenesí alimenticio). Reconocer una corriente prometedora por su temperatura (entre 80 y 82°F) y de turbidez (agua azul). 

El refrán: “No dejes pescado para buscar pescado” Aplica. Si has logrado encontrar al animal, afánate en ese lugar, ajusta tu carta-plotter a dos millas cuadradas y explora la zona sistemáticamente. Pensar que si en este lugar picó, entonces mas adelante va a estar mejor, solo te sacará de la zona y para cuando vuelvas, las condiciones podrían haber cambiado. 

Este nivel es el más básico y por lo mismo importante, no pescarás ningún azul si antes no has aprendido a cazarlos; de nada te servirá un bote de un millón de euros, ni los mejores señuelos del mundo ni todo el mejor equipo, si jalas tus anzuelos donde no hay ningún marlin que pescar. 

Si antes de ver la luz fuiste pescador de lobinas, no cometas el error de aplicar aquí sus conceptos. Al pescar lobinas sabes que en cierto charco hay peces; en la orilla, en el fondo, a media agua, o hasta escondidos, pero sabes que están ahí, tu trabajo es solo hacerlos picar. Al marlin en cambio primero lo debes cazar y después pescar. 

Por lo anterior, es igualmente importante saber reconocer que cuando no pican es simplemente porque no hay, y cuando sí hay es porque no quieren morder, lo que nos lleva al siguiente nivel. 

Nivel 2. Hacer morder al marlin azul (1-1-0-0-0) 

No importa la técnica que utilices para “seducirlo” los principios que rigen su pesca son los mismos: Ofrecer algo que lo haga morder, o aún mejor, que lo obligue a morder. Hay tan pocos azules en tanta agua, que simplemente no podemos darnos el lujo de que después de encontrarlo, desdeñe lo que le ofrecemos.

Ser capaces de hacer morder a cada azul que encontremos es nuestra meta, pero no la tenemos tan fácil. 

Este es el nivel en el que decidiremos qué técnica utilizar: Troleo con carnada muerta, troleo o drifting con carnada viva, troleo con artificiales o bait&switch. 

Si a cuestión de gustos vamos, siempre tendremos nuestra personal preferencia respecto a la técnica de pesca a disfrutar, pero eso es muy distinto a cuál de ellas es más adecuada para el lugar y momento. 

Un pescador que sabe más de una forma de pescar azules, siempre estará en ventaja en contra de quien está casado solo con una. Dejemos una cosa en claro: Las técnicas pueden ser más adecuadas una que otra respecto al momento y lugar, pero ninguna técnica es mejor que la otra en sí misma, porque es el pescador y no la técnica el que hace la diferencia. El refrán “Es el arriero y no la mula”, aplica. 

¿Cuál y cuándo? –dejando de lado los gustos y pasiones: 

a).- Artificiales.- Si el animal está desperdigado en áreas grandes y no tenemos estructuras importantes de atracción, nuestra estrategia será de búsqueda basada en trabajar líneas de corrientes, o basuras, cantiles o cañones y sin lugar a duda la técnica más eficiente en este caso será la pesca con señuelos artificiales, que llamamos lures, plumas o hawaianas. Ya que con la velocidad necesaria abarcarás más área en menos tiempo. 

b).- Carnada muerta.- Si el consumo de combustible o la velocidad es el tema, si hemos dado con un área de regular tamaño en donde sabemos hay animales, el troleo con carnada muerta es la opción. También si tus habilidades son buenas, está técnica ofrece porcentajes de enganche muy altos que te llevan sin problema dos niveles arriba. 

c).- Carnada viva.- Si tenemos bien identificada un área prometedora y/o deseamos trabajar en un área muy limitada con buenas estructuras como bajos y necesitamos bajo consumo de combustible, sin dudarlo, la carnada viva es la elección. 

La gran desventaja es la disponibilidad de la carnada, no pocas veces es más difícil pescar la carnada que al marlin. Con la necesaria práctica pueden lograrse excelentes porcentajes de enganches. Excelente opción siempre que se pueda. 

d).- Bait&Switch.- Ofrece lo mejor de las tres anteriores dentro de una misma técnica, pero antes las necesitas dominar por igual. 

Existe bibliografía extensa en este nivel, sin embargo, curiosamente, no en los siguientes. 

Nivel 3. Resistirle la carrera. (1-1-1-0-0) 

Este nivel comienza un segundo después de que el marlin ha mordido. Lo que sigue después es una hermosa muestra de poder y energía, un espectáculo por el que muchos pagamos mucho por ver y vivir; pero desgraciadamente suele terminar intempestivamente y solo nos deja indelebles imágenes en el cerebro y sabores amargos en la lengua. 

El azul suele atacar con decisión, pero lo que espera es sentir satisfacción al ver cumplida su acción depredadora, sin embargo en su lugar siente dolor al recibir el acero, su reacción consecuente es de huir y lo hace con toda su fuerza y velocidad, muchas veces saltando fuera del agua al tiempo que sacude violentamente su cabeza con la intención de sacudirse aquello que lo hiere…y muchas veces lo logra. Al hacer esto, el marlin pone a prueba la calidad y fortaleza de nuestros aparejos, de extremo a extremo. El refrán “La cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones”, aplica.

Debemos tener presente que si algún material falla es culpa nuestra; la mala suerte no rompe líneas, la falta de mantenimiento sí; y la mala elección del equipo, también. Ningún pez rompe la línea por ser grande, para eso está el freno, para eso está el leader, para eso es un buen armado, etc. Mala manufactura o calidad de aparejos, mal mantenimiento, mala administración del freno, mala maniobra de respuesta, anzuelos inadecuados, filo inadecuado etc. … todo es culpa nuestra y nada es mala suerte; obviamente que no es del todo cierto, pero pensar así nos hace ser mejores. Todo es perfectible pero por el camino del sudor, no de los amuletos. 

En realidad, este asunto se define en casa y no en altamar pues todos los preparativos, ajustes, mantenimiento y cuidados son previos y en respuesta a malas experiencias. Si no eres exigente y cuidadoso, de este punto no pasarás. 

También debes ser muy cuidadoso en el manejo de tus equipos,

ten en cuenta que los golpes directos en la bobina del carrete marcan la línea y causan puntos débiles. Los cáncamos que tienen los carretes para sujetar el arnés son los peores enemigos de la línea pues es fácil que un carrete golpeé la línea de otro al cargarlos ¿Quién no ha cargado en el hombro un manojo de cañas? … malo para la causa. 

El tipo de anzuelo y el tipo de filo en ellos es fundamental; yo creo que muchos más peces se van porque la barba jamás penetró, que los que se van porque logró penetrar y se salió después. 

Asienta los filos de los anzuelos. De fábrica suelen venir demasiado puntiagudos y eso puede hacer que la punta se doble en el caso común de que tope con hueso, con una lima plana haz el trabajo. 

Anímate a modificar las barbas, reduciéndolas o doblándolas un poco. Haz pruebas de fuerza y penetración de tus anzuelos en el hocico de peces muertos usando una báscula de jalón, te dejarán muchas cosas en claro. 

Prepárate a tener capacidad de por lo menos 750 yardas de línea en tu equipo, un animal brioso o de casta te saca muchísima línea, pero el bote te saca más en una mala maniobra, ten presente eso. 800 yardas son mejores, yo prefiero más de 900. 

Si pescas al troleo con artificiales, no ofrezcas frenos muy suaves ni muy duros, el freno correcto puede variar dependiendo del tamaño de los anzuelos que usas, posición en el spread, etc. pero si usas línea de 50# puedes dejar el freno a 12# y subirle a strike inmediatamente al pique, freno calibrado a 1/3. Para los tangones o para el Shot Gun (línea central), de una vez déjalos en strike; porque el seno formado en la línea al momento de que se suelta del tangón es ya suficiente para dejar que el pez se acomode. En el caso del SG, con tanta línea afuera, necesitas la fuerza del freno en strike para que no se pierda toda en la elasticidad de la línea. 

El siguiente tema es un tema muy debatido (un poco más que todos) y se refiere a la reacción del bote inmediatamente después del pique. Sólo puedo ofrecer la opinión personal y ésta es acelerar el bote a media avante (aprox. 10-12 nudos) de forma automática al momento del pique, para lograr adelantarse en el caso de que salga saltando hacia delante pues si se hace antes, el animal invariablemente rebasará al bote antes de que tengas oportunidad de reaccionar, con el consiguiente seno aéreo que facilita la liberación de los anzuelos y hasta el peligro de que el bote se monte en la línea.
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La marcha debe reducirse una vez que se controla la corrida para no sacar línea de más, pero mantenerse en muerta avante (aprox. 4-5 kn) para tener respuesta y evitar aflojones de la línea en el caso de que el pez cambie de dirección. 

El bote debe responder según la reacción del animal, el propósito es el de mantener la línea lo más recta posible, osea no generar senos y la de mantener siempre la tensión en ella. Si el animal sale hacia babor, cae a estribor, y viceversa. Si el bote debe caer a babor, son las líneas de estribor (contrario a donde se gira) las primeras en ser retiradas, las de babor no estorban tanto y pueden esperar su turno y chance logren un doblete en el ínter. 

Una vez recuperadas todas las líneas y teasers, nos dispondremos a poder perseguir al animal en el caso de ver comprometida la reserva de línea. Es muy importante haber mantenido siempre el contacto visual con al animal y no perder la concentración desde el inicio; el que tome fotos, que eso haga, pero el que tiene la caña o el timón, atento a su trabajo. Comento lo anterior porque al momento de tener que perseguir al pez, debemos en realidad seguir la línea y no al pez porque puede ser que se haya formado un seno y terminemos cortando la línea con el bote. 

La persecución debe ser controlada, a la menor velocidad, que permita la recuperación de la línea, puede ser dando embragues al avante o a la marcha atrás según el caso, pero sin jamás llegar a ganarle al recobro al pescador que cause que la línea se afloje. La buena comunicación es imprescindible. 

Evita a toda costa persecuciones heroicas rompiendo la mar con la popa y con el agua a la rodilla, ya que es la segunda causa de hundimientos de embarcaciones de pesca deportiva. Si tu embarcación es pequeña, es mejor seguir al animal de proa, manteniéndolo preferente a 45°. En el caso de oleaje alto, que te obligue a luchar contra mar y marlin al mismo tiempo, (e inmediatamente después de que lo hayas afirmado), cae a barlovento, de forma que si el marlin corre siguiendo la mar, puedas perseguirlo en marcha atrás, en el sentido de las olas; en caso contrario y él corra contra la mar, podrás seguirlo enfrentando de proa a las olas. 

Hay animales que al golpear el lure, se enredan del pico con el armado, esos suelen no correr tanto y en su lugar se quedan sólo sacudiendo el pico intentando zafarse, en la caña se sienten los cabezazos. Animales de este tipo, se dejan gobernar fácil y pronto los volteas. Es justamente en este punto, cuando lo comienzas a bombear, cuando los anzuelos se escurren. El problema sigue en busca de solución. Sucede menos con anzuelos relativamente grandes, armados sencillos, stiff y frenos duros. 

Si haz logrado prenderlo bien y lo sientes macizo y corriendo parejo, no subas el freno más allá de strike, no lo intentes detener, sólo sobreesforzarás el sistema; es más fácil ensartarlo y dejarlo correr, controlado. Hay situaciones y niveles de experiencia en donde es válido el subir hasta full, pero de eso no hablaremos hoy. 

Una vez que el pez ha detenido su carrera, entonces podemos decir que ya estamos en el cuarto nivel y propiamente dicho, en la pelea.

miércoles, 8 de abril de 2015

Náufrago a la vista ¿Qué debemos hacer?


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Cuando un hombre cae al agua, puede derivar muy rápido (según sea la fuerza de la corriente), por ello conviene actuarlo antes posible. Uno de los puntos a realizar cuando cae un hombre al agua es anotar la hora exacta en que ha sucedido el accidente; esto nos permitirá calcular la zona en la que se encuentre, teniendo en cuenta que un barco que navega a 5 nudos recorre 134 metros cada minuto.
Nos encontramos ante una situación realmente complicada: a los evidentes peligros que supone un hombre al agua, hay que sumar el hecho de que no lo tenemos localizado y corremos el serio peligro de dañarle al dar la vuelta e intentar encontrarlo.

Existe una maniobra recomendada para cada tipo de embarcación, a motor o a vela:

– Barco a motor(Maniobra Boutakov): una maniobra que le permitirá volver exactamente sobre la estela. Después de meter el todo el timón a la misma banda de la caída, virar hasta llegar al rumbo opuesto del que se hacía al caer el hombre al agua.

– Barco de vela: seguir los siguientes pasos:

– Virar por avante.

– No tocar la escota del foque.

– Cazar la escota de la mayor.

– Cazar la contra de la botavara.

– Cuando el velero haya virado, cambiar el timón hasta que quede bloqueado a sotavento

– En ese momento el velero derivará parado.

Además, se conocen otras posibles maniobras:

1.- Inversión de marcha: daremos toda máquina atrás para parar el buque e iniciar la arrancada hacia atrás. Este método no suele ser muy efectivo porque no se conserva el rumbo.

2.- Curva de evolución: en el momento en que el náufrago caiga al agua, metemos todo el timón a aquella banda para dar la curva de evolución. Tras caer unos 270º tendremos el náufrago a proa.

3.- Método del minuto: muy útil cuando se pierde de vista al náufrago al hacer la evolución. Se trata de mantenerse a rumbo opuesto durante un minuto, para después meter toda la caña a la misma bande de antes y al quedar al rumbo primitivo (al que se navegaba en el momento en que cayó el hombre), se aminorará la velocidad. El náufrago deberá aparecer por la proa o muy cerca de ella.

¿Y si él náufrago es usted?

Para que todo llegue a buen fin es tan importante la labor de los que están en el barco como la de la persona que ha caído al mar. Siempre y cuando se encuentre en las circunstancias adecuadas, el náufrago deberá tomar una serie de medidas que favorecerán el rescate.
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A continuación las resumimos:

– Mantener la calma: imprescindible, si entramos en estado de pánico sólo conseguiremos complicar la situación. Aunque resulta fácil de decir, somos conscientes de que en el agua y con baja visibilidad puede parecer que el barco se aleja rápidamente, lo que sin duda pone nervioso a cualquiera… a esto se suma el hecho de que casi con seguridad habrá oleaje, viento, frío…

Lo más importante es mantener la confianza en la capacidad de cada uno, en el patrón de la embarcación y en el resto de compañeros.

– Protéjase la cabeza: puede parecer una simpleza, pero no conviene olvidarse de hacerlo puesto que nos será de gran ayuda en diferentes campos: protegerá nuestra cabeza (es la zona por donde primer perdemos la temperatura corporal) y ayudará en nuestra localización.

– Elimine el peso: saque de los bolsillos todos los objetos pesados que no le sirvan.

– Quítese el calzado: si se trata de botas, puede utilizarlas como flotadores puesto que si se vacían y colocan boca abajo nos ofrecerán una flotabilidad extra que sin duda agradeceremos (pruebe a colocarlas dentro de la ropa).

– El ahorro de energía es fundamental, para ello:
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– Intente agarrarse a todo lo que flote (con seguridad le lanzarán cosas desde el barco: colchones, defensas…).

– No intente alcanzar el barco nadando, sólo nos servirá para gastar energías.

– No grite. Si lleva puesto el chaleco salvavidas, recuerde que dispone de un silbato que resultará mucho más efectivo y menos cansado.

– No se quite la ropa: puede que dificulte la natación, pero hará que mantengamos algo más de calor.

– Para mantener el calor: tenga en cuenta que la posición fetal es la más adecuada.

– Procure señalizar su posición al barco. Tenga en cuenta que aunque usted no pueda ver al barco, lo más normal es que los tripulantes de la embarcación, situados más arriba que usted sí puedan verle, siempre y cuando usted les marque el lugar donde se encuentra.

– En caso de que le lancen un cabo desde el barco, agárrelo y hágase una lazada con as de guía alrededor del cuerpo, por la cintura

Fuente: Revista Mundo Nautico

lunes, 6 de abril de 2015

¿Cómo comprar una caña?



Airelibredigital.com » Pesca y náutica
Autor: Néstor Saavedra, Diciembre 2009

Aunque la sociedad mercantilista en la que vivimos pretenda ofrecer productos mágicos, que solucionan todo, hay que aclarar desde el comienzo al desprevenido lector que no existe una caña de pesca que sirva para todas las necesidades. Si le dicen que hay una de tales características, sea en un comercio o en un aviso “compre ya”, no lo crea.

Afortunadamente, los avances tecnológicos y las necesidades del amplio mundo de la pesca hacen que hoy día haya muchas opciones para elegir una caña de pescar, pero eso también hace que sea más difícil tomar esa decisión. Muchos pescadores creen que es la parte del equipo más difícil de comprar, ya que existen varias marcas y todas las cañas parecen iguales. Pero no lo son. Y en algunos casos, la diferencia va más allá del largo, el color o el precio. No puede hablarse de una caña estándar y ni siquiera de una caña recomendable para empezar a pescar sino definimos de antemano, al menos, tres elementos: qué queremos pescar, dónde pretendemos pescar y, muchas veces como consecuencia, de qué modo pensamos realizar la captura.

Para elegir una caña, no alcanza simplemente con definir el primer punto, porque podemos tener en claro o ansiar pescar un determinado pez (digamos, un dorado), pero no se usará la misma caña -o el mismo equipo, en verdad- si lo pescamos en una rápida corredera o en una piedra muy honda en el centro del Paraná. Ahora bien, una vez definidas ambas cosas: pez y lugar, podemos pensar en la modalidad. Volvamos al ejemplo: para pescar un dorado en una piedra honda del Alto Paraná tenemos dos opciones: con carnada natural al garete o con señuelos a trolling. Cuando elijamos entre estas dos podremos especificar qué caña comprar. Por caso, si optamos por hacer trolling necesitaremos una caña apta para arrojar hasta dos onzas (56 gramos), mientras que si pescamos con carnada tendremos que lanzar el peso de una morena más un plomo corredizo de, mínimamente, cuarenta gramos, lo que obliga a usar una vara mucho más potente.

Con todo esto lo que queremos decir es que comprar una caña no es un acto menor en el aprendizaje y el disfrute de la pesca deportiva. Mucho más con los costos actuales. Al respecto, el consejo es: “siempre conviene comprar la caña más cara que el bolsillo nos permita”. Si no se puede, entonces, se compra una caña de medio pelo. Pero, si se puede, no vale la pena perder “el pez de su vida” por usar una vara que no le permita lanzar bien, cañar apropiadamente y aguantar las embestidas del pez mientras lo acerca a la lancha.


División

Las cañas no se dividen en cortas y largas, ni en gruesas y finas, ni en baratas y caras. Básicamente, se clasifican en cañas para usar con reel frontal y cañas para usar con reel rotativo. La diferencia más obvia son los pasahílos más grandes para las primeras, ya que el nailon sale enrulado de los reeles frontales, mientras que en los rotativos sale en forma recta y, por tanto, los pasahílos tienen un diámetro menor. Algo importante es que no sirve tomar una caña para reel frontal y cambiarle los pasahílos para transformarla en una caña para reel rotativo, ni la situación inversa. Sucede que las buenas cañas están reforzadas en el cuerpo en distintas zonas según se empleen con rotativos o frontales. No son lo mismo y esto es fundamental al comprarla, sobre todo, si se la usará intensamente.

Para conocerla más a fondo, una caña está compuesta por un mango o “grip”, y un cuerpo o “blank”. Las especificaciones de la caña, es decir, el objetivo con el que el fabricante la construyó, están escritas en el cuerpo. Y esta inscripción es clave, porque sólo las buenas marcas la poseen para que los usuarios decidan inteligentemente su compra.

Generalmente, los datos se encuentran en el cuerpo, cerca del portareel y estos son el largo de la caña: en pies (1 pie: 0,30 m) o en metros directamente; la capacidad de lanzamiento: en onzas (1 onza: 28,35 gr) o en gramos directamente; la resistencia de la línea recomendada: en libras (1 libra: 454 gr) o en diámetro. Además suelen aparecer el tipo de acción: light (leve), medium (media), heavy (pesada), o una combinación de ambas como medium/heavy.

En reglas generales y sin entrar en las muchas especializaciones que los fabricantes brindan, una caña de acción leve está pensada para líneas de seis a doce libras y señuelos de 3/16 a ½ onza; las medium, para líneas de ocho a catorce libras y señuelos de 3/8 a ¾ de onza; las medium/heavy, para líneas de doce a diecisiete libras y señuelos de ½ a una onza; las heavy, para líneas de doce a veinticinco libras y señuelos de 3/8 a dos onzas.

También pueden clasificarse las cañas según su respuesta de lanzamiento. Así tenemos cañas extra fast (extra rápidas), fast (rápidas), moderate (moderada) y slow (lenta). Si una vara se curva un cuarto de su cuerpo es rápida, pero si se flexiona cerca de la mitad o la mitad, es moderada. Cuando se dobla más allá de la mitad del cuerpo o blank, se trata de una caña lenta. Generalmente, las cañas rápidas se usan para reeles rotativos y las lentas para reeles frontales. Cada una tiene sus pros y sus contras.


Con cañas lentas es más fácil lanzar señuelos leves y lo mismo sucede cuando se usa un reel frontal. Por tanto, si va a pescar con señuelos muy chicos, olvídese de una caña para baitcast, es decir, la técnica que emplea reel rotativo y caña más rápida. Durante mucho tiempo se sostuvo que las cañas para baitcast eran mejores para luchar con grandes piezas, porque los reeles frontales tienen un pick up para sostener el ingreso de nailon a la bobina que se saltaba cuando un pez tiraba con mucha fuerza. Hoy día, las grandes marcas solucionaron este problema y salvo para piezas muy pesadas, como un marlín, un atún o un gran tiburón, pueden pescarse peces de hasta cincuenta kilos con un buen reel frontal. Repito “buen” reel frontal. Estas son consideraciones básicas que le ayudarán a ir mejor pertrechado a la casa de pesca.

sábado, 4 de abril de 2015

El mar, definición


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Un mar es una masa de agua salada de tamaño menor que el océano, así como también el conjunto de la masa de agua salada que cubre la mayor parte de la superficie del planeta Tierra, incluyendo océanos y mares menores.
El término mar también se utiliza para designar algunos grandes lagos salobres, como el mar Caspio, el mar Muerto o el mar de Aral. Se habla entonces de mar cerrado o interior.

Ateniéndose al uso que de ella se hace, cabe observar que la gente de mar y los poetas tienden a atribuirle el género femenino. Fuera de esos dos ámbitos, se ha generalizado el uso masculino de la palabra («el mar»). El Día Marítimo Mundial es el 26 de septiembre.1

Definición

La definición comparativa de mar como extensión de agua salada menor que el océano establece una clasificación de las extensiones de agua salada en que los océanos serían las mayores extensiones y vendrían luego, de diferentes tamaños, los mares. Los mares se diferencian principalmente por el contacto con el océano, pudiendo ser abiertos o cerrados: si está rodeado casi totalmente por tierra, como el mar Negro, se habla de mar continental, mientras que si está muy abierto, como el mar de la China, se habla de mar litoral.
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La distinción entre mar y océano obedece a diversas causas, sobre todo cuando se habla de mares abiertos en que suele distinguirse atendiendo a la situación geográfica, generalmente enclavada entre dos masas terrestres o, a veces, las menos, a la posición de laplataforma continental. Algunos ejemplos de esto son los siguientes: el mar del canal de la Mancha comunica con el océano Atlánticopor el mar Céltico, pero se distingue por su posición entre la costa sur de Inglaterra y la costa norte de Francia. Otro caso muy claro es el mar Mediterráneo, que comunica con el océano Atlántico por el estrecho de Gibraltar y se distingue claramente por estar enclavado entre Europa, Asia y África, al punto de que tiene unas condiciones marítimas muy diferentes (diferentes temperaturas, diferente fauna y flora, y mareas de diferente amplitud). Otro mar abierto, en este caso el de losSargazos, con su acumulación de algas a lo largo de la Florida, se distingue del océano Atlántico de forma totalmente arbitraria.

La máxima autoridad internacional en materia de delimitación de mares es la Organización Hidrográfica Internacional (IHO-OHI), siendo la referencia mundial su publicación Limits of oceans and seas (Límites de océanos y mares) (3.ª edición de 1953).2

Dicha publicación no establece diferencias entre océanos y mares, sino que se limita a enumerar todos los océanos y mares del mundo, asignándoles un número, llegando hasta el 66, aunque como utiliza a veces números con letra, en realidad son 73. Son un total de 6 océanos (el Atlántico y el Pacífico están divididos cada uno en dos, Norte y Sur) y 67 mares, de ellos dos divididos en dos cuencas, el mar Mediterráneo y el mar de China.

Algunos mares tienen mares interiores (que se numeran con una letra minúscula) como el Báltico (3), el Mediterráneo (8) y el Archipiélago de la India Oriental (13). La publicación considera además de océanos y mares, golfos, bahías, canales y estrechos, y muchas veces, no resulta muy claro cual es el criterio utilizado, ya que a veces es el simple uso desde tiempos pasados.

Fuente: wikipedia, la enciclopedia libre

viernes, 3 de abril de 2015

Mar de fondo


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Mar de fondo es el movimiento de las olas (también llamado oleaje o sistema de olas) que se propaga fuera de la zona donde se ha generado, pudiendo llegar a lugares muy alejados. También recibe el nombre de mar tendida o mar de leva. Por tanto este estado del mar no tiene relación alguna con el viento presente, aunque su causa es el viento que se haya originado en otra área distinta.

Es opuesto al mar de viento que es el movimiento de las olas generado por el viento al soplar directamente sobre el área del mar observada o en sus inmediaciones (zona generadora). El aspecto del mar de viento se caracteriza por la presencia de olas más bien agudas y de longitud de onda generalmente corta o moderada. La altura del oleaje es irregular.

Las olas del mar de fondo se caracterizan por su período regular y sus crestas suaves. La longitud de la onda es muy superior a su altura, presentando crestas redondeadas que no rompen nunca en alta mar. La altura de las olas es sensiblemente igual y su perfil tiende hacia la forma sinusoidal. Las olas pequeñas, que enmascaran a las más grandes en la mar de viento, desaparecen muy pronto, después de que han abandonado el área generadora, quedando sólo las de mayor longitud de onda, pues el amortiguamiento es tanto más rápido cuanto menor es la longitud de onda. Esto hace más fácil la distinción de las características o parámetros de la mar de fondo que la de estos parámetros en la mar de viento.

A un lugar puede llegar mar de fondo desde lugares distantes de donde sopla el viento. En ocasiones, puede llegar la mar de fondo engendrada por una perturbación ciclónica mucho antes de que llegue la borrasca, es decir, antes de que llegue el viento que origina la mar de viento y, por consecuencia, la mar de fondo. También es factible que en una zona marítima donde haya estado mal el mar, con viento, quede mar de fondo durante algún tiempo ya que el viento ha cesado; es la misma mar de viento, propagada como mar de fondo de un extremo a otro de la zona afectada.

Frecuentemente, a la mar de fondo de una cierta dirección se superpone una mar nueva, y entonces se forma lo que se conoce como mar a dos bandas.

Todo lo anteriormente expuesto tiene validez solamente en alta mar (olas de aguas profundas, definidas con la condición de que su longitud de onda sea menor que el doble de la profundidad).

El mar de fondo no debe confundirse con el tsunami, ya que esto se produce debido a movimientos sísmicos en el fondo del mar.

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre

miércoles, 1 de abril de 2015

Arpón



El arpón es un utensilio de forma alargada y estrecha utilizado por el ser humano desde orígenes prehistóricos para la pesca, aunque también se le aplicaron unos ligeros usos militares.
El método de uso del arpón consiste en lanzar el arpón con fuerza hacia la presa con el fin de que se clave para matarla o herirla. Antiguamente el arpón era lanzado de forma manual, pero actualmente existen otros métodos, como disparos con aire comprimido o sistemas hidráulicos.

Prehistoria

Fue la primera herramienta inventada por el hombre prehistórico para la pesca (antes que las redes), aunque se cree que también se pudieron utilizar como rascadores y peines. Ya que la pesca se trataba del modo alimenticio más completo en la prehistoria, la producción de arpones a base de huesos era una de las numerosas labores a las que se dedicaban los prehistóricos.

Arpón ballenero.

Actualmente la función de los arpones no ha cambiado casi nada con respecto a la prehistoria, siendo utilizados por los pescadores para capturar grandes ballenas y peces. Lo que sí que ha variado es el material de construcción y su modo de empleo. Hoy en día son más largos y estrechos, compuestos de hierro y con sólo un asta en uno de los dos extremos.

En el año 1864, un capitán noruego, Svend Foyn, dedicado a la caza de ballenas, inventó el llamado arpón de cabeza explosiva, que se basaba en un modelo de arpón normal, pero con un explosivo en su cabeza que se detonaba al impactar con la presa, disminuyendo el sufrimiento de la presa.

Los arpones se utilizan en la actualidad de diversas forma:
Mediante máquinas situadas en la cubierta de los barcos, para cazar grandes seres marinos.
Mediante pistolas de aire comprimido utilizadas normalmente para la pesca marina o submarina.

Fusil de pesca

Es el utensilio usado en la pesca submarina. Aunque generalmente se le llama arpón, es un error conceptual, puesto que el arpón o flecha, como se describe en este artículo, es el objeto que lanza y traspasa al pez. Actualmente los más usados son elaborados de liga o goma que parten del mismo concepto de la ballesta pero sustituyendo la guaya tensada por unas gomas o ligas similares a las de una resortera. El otro modelo usado es de aire, en el cual se introduce una flecha dentro del fusil empujando un sello que acumula presión dentro de una cámara compresiva precargada de aire.

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre